LA PORTERIA DE FRUTAS

LA PORTERIA DE FRUTAS

lunes, 19 de enero de 2015

LUCES ROJAS SOBRE ANOETA






Hace mucho tiempo, en China, vivía en un palacio una jóven.  Sus padres y los criados le decían que la fama de su belleza era tanta que  llegaba hasta la ciudad prohibida en Pekin donde muchos mandarines de la Corte Imperial deseaban casarse con ella; sin embargo, cuando salía a pasear en su palanquín y asomaba su rostro entre las cortinas,  todo el mundo,  le volvía  la cabeza. Es envidia, le decían porque    eres la más  bella entre las más bellas. Un día al volver de su paseo triste porque la gente se ocultaba la cara al verla, quiso saber, si de verdad, era tan hermosa; pero como en sus  habitaciones no había espejos le pidió a su doncella uno. La doncella  se resistía; pero ante su insistencia puso el espejo en sus manos y, la  muchacha, al verse dio un grito tan  horrible que aún se recuerda en Pekin.  

Este cuento chino me recuerda otro guipuzcoano. El protagonista, la  Real Sociedad. Plantilla mal confeccionada, descompensada, ausencias no  sustituidas y donde se ha implantado, con calzador, un sistema de juego, el romboide, muy distinto al que ha funcionado  estos años. Es como si  a un reloj le quitan algunas piezas y, en vez de sustituirlas, el relojero ajusta las que le quedan y lo pone en marcha como sea. Consecuencia el reloj, va lento, porque, además, de cuerda no está sobrado y , no sólo  se  retrasa, sino  lo que es peor, cada dos por tres, se para como este sábado. Sí,  un equipo llamado a pelear por Europa, con el mayor presupuesto de su historia,  donde todo el mundo decía que todo iba bien y que tenían los partidos donde querían, no  gana fuera de  su casa  desde abril y en su casa  sólo  ha ganado cuatro partidos. Una primera vuelta con 19 puntos de 57 posibles. Si la salvación  se cifra en 42,  en estas circunstancias sacar  23 puntos más me parece una proeza. Han cambiado de relojero; pero el nuevo relojero, pide tiempo y piezas. No han ido a buscar a un relojero cualquiera sino a uno de los más caros y afamados del Reino Unido. Nos habla de seis o siete semanas para que el reloj carbure bien; pero pasar de un reloj  francés a uno escocés  es complicado. Luces rojas sobre Anoeta. El rojo simboliza  peligro y  en cualquier tratado de simbología también fuego e, incluso, infierno. Sabemos de donde venimos y no quiero volver al infierno  de nuevo.  Hagan algo; pero háganlo ya.  HARITZ









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