LA PORTERIA DE FRUTAS

LA PORTERIA DE FRUTAS

lunes 17 de octubre de 2011

MONSIEUR ENTRENATEUR JE SUIS DESOLÉ


Me resulta difícil comentar un partido, que no he visto, pero que debió de ser cabreante. Que seamos un equipo ibuprofeno o paracetamol capaz hasta de obrar la resurrección de los muertos, si ésta se nos pone por delante, lo tengo descontado, pero de ahí a transmitir un encefalograma plano sin visos de mejora me empieza a preocupar.

Llevo con la mosca detrás de la oreja desde el verano. Primero, la historia de Bielsa y sus asesoramientos, luego el impasse de un mes sin entrenador mientras el Director Deportivo como si fuera Diógenes de Sinope se lanzaba a la búsqueda del hombre ideal para liderar un gran proyecto deportivo basado en los jóvenes de casa y en armar un equipo de futuro, un pedazo de descubrimiento por estos lares y, finalmente, todo el folletín de los fichajes a los que tampoco veo.

Y tras mucho mirar y mirar los pasos del Director Deportivo se dirigieron a Francia. Revolución, Ilustración, liberté, égalité y fraternité y, así, no es de extrañar, que cuando ficharon al técnico del Valenciennes, tras pagar una cláusula cercana al medio kilo, nos hablasen de la revolución Mountanier, como si hubiéramos fichado a Voltaire. Entrenamientos personalizados, comidas en el centro de entrenamiento, procesos de mejora individualizados y no sé cuantas cosas más. Nada que no estuviera inventado hace años, pero que por más que miro no las encuentro reflejadas sobre el campo.

Se perpetúan errores, las tácticas no cuajan y, en el trato hacia ciertos jugadores, la égalité, no la veo por mucha politesse que emplee el técnico en sus manifestaciones. Los temas de Llorente e Ifran no los entiendo aunque me lo explique el entrenador durante horas.

La semana pasada me invitaron a Radio Donosti a comentar el partido, no puede acudir porque andaba por Francia en mi refugio del bosque tratando de reponerme de una puñetera vez buscando reposo y tranquilidad. Un lugar, sin wifi, ni tv donde sólo leo los libros que me llevo y prensa francesa.

A mi regreso a Donosti, a la altura de las Landas, quise saber cómo iba la Real y haciendo zapping oí una señal muy débil con un locutor canturreando, señal evidente de partido peñazo, y a continuación le escuché expresar un resignado “Monsieur entrenateur je suis desolé”, luego la sintonía desapareció. Yo también me quedé desolé. Sigo desolé y no por lo visto hasta ahora, que ya es suficiente motivo, sino por lo que intuyo que puede venir, que va ser sufrimiento, mucho sufrimiento y no veo a este entrenador recursos para revertir la situación. La Real , no puede permitirse otro descenso sería una puñalada en todo el corazón de su proyecto deportivo. Me llamarán alarmista, pero como lo veo lo escribo.HARITZ

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