No fui ayer Anoeta, pero la víspera, como andaba de Rodríguez, me acerqué hasta Zuhasti. Seguí los consejos que escuché una vez a un entrenador en una conferencia sobre fútbol base y no me puse excusas. Una hora de gimnasio y media de natación, en una piscina vacía, donde no me dí cuenta de que las nueve y media ya me llamaban para ir a la ducha.
Siempre que voy allí, entre gimnasio y piscina, realizo estiramientos, con música clásica y, si es en sábado por la tarde, según como salen, intuyo el resultado del partido. Esta vez no había dudas, la Real salía ganadora. El sistema de predicción hasta el momento nunca me ha fallado.
Ví el partido por el C+ con la 94.8 FM como fondo. En esta emisora me enteré que al locutor aún le duraba el colocón de los petas que se metían unos chavales junto a su cabina el pasado sábado en Albacete, de que tiene compañero de retransmisión que le quiere hacer pasar hambre en los desplazamientos, que, ayer, un alma caritativa les llevó un almuerzo y de otras muchas cosas más, pero también comprobé que lo que decían ellos sobre el partido coincidía con lo que estaba viendo .
El Cartagena, fue un gran equipo, que ni con diez renunció a ganar y , también, resulta innegable el esfuerzo de la Real, pero no comparto, por mucho que lo justifique el técnico, la titularidad de Bueno en detrimento de Agirretxe, como tampoco comprendo, que un entrenador no ponga en juego sus mejores hombres desde el inicio.
Usted, Lasarte en mi opinión reaccionó tarde, pero el fútbol es así caprichoso, y esta vez la fortuna cayó de nuestro lado, es cierto que la suerte se busca, pero si Tato la enchufa un minuto antes, hoy, hablamos de otra cosa.
Somos líderes, cierto. Cinco partidos en casa con victoria, cierto, pero usted juega en función del rival y creo que tratándose de la Real, el rival debe jugar en función nuestra. Sea usted valiente, Lasarte.
Haritz.







